lunes, 1 de agosto de 2016

La Planchada(Ciudad de Mexico).

Horror leyenda: La Planchada(Ciudad de Mexico).

Esta leyenda se popularizado por los pacientes de los hospitales y viene desde el siglo XIX también se le conoce como “La Enfermera Visitante”.

Se dice que en el Hospital Juárez, de la Ciudad de México, en las noches circula por los pasillos una enfermera con vestido largo, blanco, perfectamente almidonado, entra a los cuartos y atiende a los enfermos. Cuando estos reciben la visita de la encargada en turno, argumentan haber sido atendidos por una joven de buena presencia vestida con una blancura impecable, una mujer hermosa, de pelo corto y rubio, seria, pero sobre todo, estricta, con el uniforme almidonado y bien planchado.  Según se cuenta, tal enfermera es el fantasma de una joven llamada Eulalia, que trató mal a los enfermos, y su espíritu vaga ahora en el viejo inmueble, cuidando que los enfermos se encuentren bien, en castigo a la crueldad que tuvo con ellos cuando vivía.

Quien fue la planchada?

Una de las versiones de cómo ocurrieron los hechos narra que la enfermera de nombre Eulalia formaba parte del personal del hospital, era entregada a su vocación, amable y querida por los pacientes. Se enamoró de un medico recién egresado que entró también al hospital, que a diferencia de ella era un tipo orgulloso y envanecido. En poco tiempo se hicieron novios, aunque la relación no era equitativa: ella le entregaba todo su amor y él era fanfarrón, coqueteaba con otras enfermeras. Pasado más de un año, el Doctor le dijo que se casarían. Y la joven comenzó a ilusionarse con la boda.
Cierto día el Doctor le comentó que tendría un seminario al norte del país y tardaría al menos dos semanas, la joven le deseo buen viaje y esperando su regreso para planear la boda empezó a extrañarlo demasiado. Había transcurrido apenas una semana, cuando recibió la invitación de uno de sus compañeros para asistir a una fiesta, a lo cual ella se negó argumentando que no podía aceptar su invitación por estar comprometida con el Doctor Joaquín su amigo un poco desconcertado le dijo: -Como van a estar comprometidos si él se acaba de casar, está en su viaje de bodas y renuncio porque se va de la ciudad-.

Tras esta decepción Eulalia no pudo evitar sumirse en una profunda depresión por el engaño del que había sido víctima. Comenzó a llegar tarde al trabajo, descuidó a algunos enfermos, algunos murieron por su falta de interés. Pasó el tiempo, y ella cayó en cama por una enfermedad que la llevó más tarde a la tumba, en el mismo hospital donde trabajaba.

Poco tiempo después los pacientes empezaron a reportar ser atendidos por una joven que correspondía a la descripción de Eulalia, y las enfermeras la llamaron “La Planchada” por la manera impecable en la que siempre viste.


El degollado de la Noria (Guanajuato).

Horror leyenda: El degollado de la Noria (Guanajuato).

Hablar del “Degollado de la Noria”, es tan similar como hablar del demonio. Los habitantes de este poblado de Guanajuato le tienen tanto miedo, que muy pocos se atreven a contar la historia.

Éste no es el caso de doña María, quien tuvo un papel muy especial en lo sucedido. Se cree que el degollado es su pariente que viene del más allá con el objetivo de advertirles a todos el peligro que se corre en esas regiones,
María tenía diez años cuando su madre la envió a vivir con su tía a la Noria, pues ella ya no podía mantenerla y su parienta estaba incapacitada para valerse por sí sola; hacía tiempo que estaba muy enferma. La tía de María había concebido un solo hijo, pero tenerlo era exactamente lo mismo que no tenerlo, pues era parrandero y agresivo.

La niña sabía que su tía estaba muy enferma y le daba mucha rabia saber que su primo no era capaz ni siquiera de ayudarla, por ello aceptó gustosa la invitación; ella nunca supo el verdadero motivo de enviarla allí. María estaba consciente de que pronto su tía iba a morir y no quería que pasara los últimos días de su vida esperanzada en un joven que al parecer nunca iba a sentar cabeza.

La mujer poseía un terreno muy grande, el cual era el motivo por el que el joven no se fuera de una buena vez de su casa, pues deseaba heredar aquellas tierras. El muchacho deseaba más la muerte de su madre que su recuperación, considerando a María un estorbo para sus propósitos, por ello, en cuanto llegó la niña, inventó muchas situaciones para hacerla sufrir.

Una noche el primo llegó bastante borracho. Entre gritos, patadas y maldiciones entró a buscar a su madre, quien dormía con la pequeña. La mujer no tuvo más remedio que correr a su escandaloso hijo, advirtiéndole que no volviera a su casa si no se le bajaba la borrachera. Éste, enfurecido, le gritó su deseo de que muriera.

A la mañana siguiente, María tuvo que ir, como de costumbre, por las tortillas, allí se topo con un grupo de mujeres, quienes comentaban lo sucedido en la noche. Al parecer habían escuchado claramente que la carreta de la muerte había pasado por el lugar. La pequeña, llena de curiosidad, se acercó para enterarse de lo sucedido, pues no alcanzaba a comprender lo que aquellas personas decían.

Cuando la niña volvió a su casa, estaba llena de intriga; por ello, lo primero que hizo fue preguntarle a su tía sobre la carreta de la muerte. La mujer al escuchar esto se persignó, pues había una creencia popular que aseguraba que cuando la carreta se escuchaba rondando por las empedradas calles de la Noria, de seguro alguien no tardaba en morirse.

La niña se asustó al pensar que se podía tratar de su tía, pero como era de suponerse, pronto se le olvido todo y volvió a su vida cotidiana, en la que no podía dejar de molestarse con su primo, pues aparte de ser un borracho era un grosero engreído.

Esa tarde regresó el primo a la casa, aparentemente furioso y reclamándole a su madre por qué lo había corrido, si después lo iba a ir a buscar. Pero la tía se mostró más que sorprendida, ya que ella en ningún momento había ido a buscarlo ni mucho menos le había ido a gritar por los montes como aseguraba el joven.

El primo al parecer estaba muy indignado y no obstante no haber bebido aquella noche, tampoco llegó a dormir.
Al día siguiente, cuando María fue por el mandado, se topó con las mismas personas del día anterior, y curiosamente estaban hablando de lo mismo, sólo que ahora aseguraban que la carreta se dirigió a la casa del huerto. La niña nuevamente se asustó y corrió a preguntarle a su tía.

La anciana le respondió que de acuerdo con la creencia, todos aquellos que lleguen a escuchar la carreta de la muerte no pueden asomarse, pues de hacerlo, la muerte los podría confundir con la persona que anda buscando y que cuando se da cuenta de que no lo son, se encoleriza partiéndoles el cuello con su guadaña.

Estas palabras lograron inquietar mucho a María, quien no pudo hacer menos que pensar todo el día en ello, ya que aquel huerto donde decían haber escuchado la carreta era precisamente el huerto de la tía, donde se encontraba su primo, lo cual significaba que en efecto, la muerte estaba tras de la anciana.

Sin embargo, después de repasarlo un rato, la niña se armó de valor y fue hasta la casa del huerto a buscar a su primo, pues tal vez él también corría peligro si llegaba a asomarse cuando la carreta pasara por el lugar.
Cuando llegó, el primo estaba tendido en la cama. En cuanto éste se dio cuenta de la presencia de la niña, la corrió sin dejarla hablar.

Esa misma noche llegó el primo y sin más, tomo a la niña de los cabellos advirtiéndole que ya no quería que lo estuviera molestando y menos con sus historias absurdas. La tía trató de levantarse para defender a la pequeña pero todo fue inútil, cayó al piso. El joven creyó que la mujer había muerto y desesperado salió huyendo. Así pasaron los días sin que supieran nada de él.

Una tarde volvió muy molesto alegando lo mismo: que su madre lo había ido a buscar en varias ocasiones, todas al caer la noche, y la tía le dijo que no podía ser otra cosa mas que las respuestas a sus malas acciones, cosa que molesto nuevamente al joven, quien desesperado gritó que no iban a conseguir que él creyera en
La tía rogó que por nada del mundo le fuera a abrir la puerta; que ni siquiera se asomara a la ventana, pero él, que estaba tan molesto, le advirtió que no lo volviera a buscar.

Y fue esa misma noche cuando aquellas advertencias no le sirvieron de nada, porque en cuanto los perros comenzaron a aullar, el joven salió muy molesto, pero al no ver nada, volvió a meterse a su casa echando mil maldiciones. El viento comenzó a soplar con mayor intensidad y todo el pueblo se despertó ante el escándalo. Todos escucharon el fuerte grito que provenía de la casa del huerto.

La tía, alarmada, le pidió a María que buscara a un vecino para que fuera a ver a su primo. La niña obedeció, y acompañado por varias personas se encaminó hacia el huerto. Se cuenta que lo encontraron en el portal de la puerta con el cuello partido en dos y con una mueca de terror en los ojos.

María y su tía sabían lo que había ocurrido y no tuvieron más remedio que rogar por el alma del muchacho para que descansara y no deambulara por el huerto debido a la trágica muerte que había tenido.

Sin embargo, dicen que cada vez que alguien va a morir en la Noria no sólo se escuchan los galopes de caballo y los rechinidos de una carreta, sino que además se oye al joven gritar, pues al parecer todavía piensa que la muerte corre tras él.

viernes, 29 de julio de 2016

Toire no Hanako-san (Japon).

Horror leyenda: Toire no Hanako-san (Japon).

Otra tarde lluviosa para Hanako, ella lloraba en el baño en silencio para no llamar la atención, en su mente la imagen de su padre ebrio y violento rondaba como la repetición de los truenos en la tormenta de imágenes de cada golpe e insulto que le dio a su madre ella con dolor cada día lo odia mas, al calmarse la lluvia salió del último cubículo al fondo donde nadie entraba por estar oscuro ya que la lámpara de esa área titilaba o se apagaba por completo dejando esa zona en la penumbra, camino hacia la entrada en la puerta encontró pegada una foto de ella llorando y con varios mensajes de burla hacia ella haciéndola pensar en que ya no había nada en este mundo que la hiciera feliz, una lagrimas rodo por su mejilla y salió del baño camino hacia el patio, camino por el área boscosa hacia su casa al acercarse por el patio trasero, observo a su padre cavando un hoyo en el jardín trasero, vio que arrojaba bolsas negras hacia aquel hueco en la tierra, al llegar a la cerca de la casa en padre levanto una bolsa esta se rompió y rodo la cabeza de su madre por entre la tierra y el césped, el padre simplemente la patio hacia el hoyo, Hanako grito! -No!, -Ahí estas pequeña  bastarda, ven aquí con tu padre, te llevare con tu madre. Hanako salió corriendo de vuelta hacia la escuela, el padre de Hanako tomo un hacha y la siguió, Hanako entro al baño  y se escondió en tercer cubículo al final del baño en la oscuridad que siempre le confortaba, la tormenta inicio nuevamente y se escuchaba al padre de Hanako gritarle, -sal pequeña papa te quiere abrazar!, vamos deja de jugar te va a gustar!, vamos maldita no lo hagas mas difícil tu madre te espera!. Después de buscar decidió entrar al baño, dejo el hacha sobre el suelo del baño que se estaba llenando de agua debido a la fuerte tormenta, camino hacia adentro del baño se escuchaban los pasos lentos golpeando en el agua, Hanako  en silencio y aterrorizada observaba las ondas de agua que llegaban hasta ella desde las pisadas de su padre, El saco un cuchillo grande de entre sus ropas y comenzó a cantar una canción a su hija, continuo caminando lentamente y cantando, Pinta tus uñas con las flores, De balsamina, Pinta tu espíritu con las palabras, De los consejos de tu padre, Numerables son las estrellas en el cielo, Brillando a medianoche, pero esta noche te dormiré, sal de ahí pequeña bastarda!, se paro frente al primer cubículo del baño, apretó el cuchillo en su mano, golpeo fuertemente la puerta con su cabeza vio que no había nadie adentro, se paro frente al segundo cubículo, lo empujo lentamente con su mano, no había nadie, camino lentamente el tercer cubículo estaba abierto así que camino hasta el cuarto y último cubículo, la lámpara titilaba, se paro frente a la puerta, sonrió y canto nuevamente , “De los consejos de tu padre…”. Hanako vio el instante en que los pies de su padre estaban frente a la puerta, escucho tres golpecitos y una risita, la puerta comenzó a abrirse lentamente, todo se volvió silencio la lluvia aun caía con fuerza afuera, un trueno rompió aquel aterrador silencio, la lámpara se apago de pronto dejando en penumbra aquel cubículo, la puerta continuo abriéndose lentamente Hanako cerró sus ojos, es cuchaba como las bisagras oxidas de la puerta rechinaban poco a poco como una tonada de muerte que anunciaba el final, la puerta golpeo la pared, Hanako abrió los ojos frente a ella no había nadie, escucho que su padre con una voz infantil decía “Donde esta papa?”, Hanako  temblaba de terror, vio la imagen de su padre saltando frente ella con tanta fuerza que salpico el agua del piso por todos lados con una sonrisa espantosa la miro y le dijo “aquí ta”, Hanako se empujo hacia la pared deseando poder atravesarla, aun que no fue así, un punzante dolor atravesó su pecho, sintió que la fuerza le abandonaba, sus rodillas temblaban, cayó al suelo lentamente, su mirada helada se perdía en la oscuridad, su rostro se deslizo entre el agua sucia que inundaba el piso del baño, sus últimas lagrimas de inocencia se mezclaron en la oscuridad del agua, vio caminar a su padre hacia la entrada, tomar un hacha del suelo, su cuerpo ya no podía moverse ya no sentía fuerza, su rostro de lado con la mirada hacia la salida del baño, los dedos de su mano frente a ella hacían pequeños movimientos pero ella no tenia control, vio a su padre acercarse, escucho que se paro frente a ella pero no logro voltearlo a ver, escucho un fuerte golpe, un punzante dolor la invadió pero ya no podía gritar solo sintió que su cuerpo temblaba  salpicaduras de sangre por todos lados los golpes continuar, frente a ella vio pasar el filo de hacha cortando su brazo, el dolor no se comparaba con el dolor que sentía en su corazón, pensó que solo era una pesadilla, pero el dolor punzante que sentía le recordaban que no era así,  aun que no duro mucho, todo se volvió silencio y oscuridad, se sentía ligera, sin miedo, sintió calidez, recordó cuando nació, lo feliz que era, lo mucho que amaba a sus padres lo mucho que rieron los primeros años, pero las cosas empezaron a cambiar el descubrió que Hanako no era su hija, no las abandono pero se encargo de hacerlas tan infelices como él pensó que lo hicieron a engañarlo, Hanako se lo había confesado en una discusión para hacerlo sentir mal, ella se sintió culpable ya que si no lo hubiera dicho aun estaría viva su madre y quizá seguirían siendo tan felices como los primeros años de su vida, ahora ya es tarde, un espíritu se le hizo presente no tenia forma humana aun que no tenia rostro su cara era lisa son formas o cuentas de ojos, en una mano tenía una vela encendida y en la otra un corazón con sangre, a pesar de que aquella entidad no tenia boca, ella escucho que le dijo, –ya es tarde, debes elegir, si tomas la vela perdonaras todo el daño que te han hecho y te llevare el por sendero del juicio, si tomas el corazón tomaras la vida de quien te mato pero no podrás trascender de este plano y cargaras con toda su furia y odio por la eternidad, –y que pasara con él con su espíritu?. No hubo respuesta, solo el silencio y el pensamiento de Hanako, pero en su corazón aun había odio que la devoraba, tomo el corazón y el espíritu se desvaneció. El padre de Hanako, acomodo los pedazos del cuerpo en el rincón del baño y los tapo con la falda roja de Hanako, salió del cuarto cubículo, tomo el cuchillo y se dirigió hacia afuera antes de cruzar la puerta su mano derecha levanto el cuchillo en un solo movimiento se corto la garganta de lado a lado, cayó al piso con una mueca de terror y su cuerpo fue arrastrado hacia el interior del cuarto cubículo del baño, risas y llantos se escucharon para después convertirse en silencio.

Al día siguiente entro el conserje a limpiar el baño abrió la puerta, “-Maldición pero que rayos paso aquí”, la lámpara al final del baño se había caído, rompiendo un espejo y un lavamanos, comino hacia la lámpara, y miro extrañado fuera del desastre de la lámpara el baño se veía limpio mejor que cuando el mismo lo limpia, así que se dio la vuelta y fue a reportar el incidente antes de salir escucho una risita que provenía de adentro del baño, volteo y se agacho para observar hacia adentro de los cubículos pero no vio nada, cerró la puerta y se fue. Volvió mas tarde con el director de la escuela al abrir la puerta todo estaba en orden y limpio no había nada roto, el director se molesto con el conserje y le dio su sermón del día, con los días todo parecía normal en la escuela, hasta el día en que entro al baño una niña llorando se encerró en el tercer cubículo del baño, estaba muy triste, la lámpara que estaba sobre el cuarto cubículo empezó a titilar, se escucho una pequeña risita, la lámpara se apago, y se escucharon tres golpecitos en la puerta del tercer cubículo la niña dejo de llorar y pregunto, -Quien es?, - Hanako, tus lagrimas me ayudaron a salir, ahora yo te ayudare, pero no abras la puerta no debe verme, porque lloras?, -Yumiko, me molesta siempre dice cosas horribles de mi mama y me roba mi dinero,-Dile que mañana le darás una bolsa con dinero en el cuarto cubículo de este baño, tanto que no te volverá a molestar, pero que tiene que venir sola, de lo contrario tiraras el dinero por el inodoro, -segura que ya no me molestara?, -Seguro que no jijiji, ahora espera a que se encienda la lámpara y te vas, -Si. Al día siguiente la niña le dejo una nota a Yumiko, “te daré mucho dinero hoy en baño a las tres, si no vas sola lo tirare todo por el inodoro”,  Ese dia a las tres Yumiko entro al baño gritando, haber imbécil donde esta mi dinero espero sea suficiente para por lo menos para no molestarte por una semana, al fondo escucho una ricita, la lámpara comenzó a titilar, Yumiko se agacho y vio una pies en el ultimo cubículo, asi que fue hacia allá al estar frente a la puerta del cuarto cubículo, pateo la puerta con fuerza, en ese momento se apago la lámpara dejando esa área en penumbra, Yumiko dio un paso más y de las sombras vio salir aun una niña pálida y ensangrentada con una sonrisa diabólica, Yumico cayo al piso temblando de miedo, -Soy Hanako, aquí está tu dinero puedes tomarlo o puedes salir, pero si sales no volverás a molestar a nadie o te buscare y te llevare a mi mundo de dolor, Yumiko salió corriendo y conto lo que vio y el terror que sufrió, jamás volvió a molestar a nadie, desde ese dia nació la leyenda de Toire no Hanako-san. Y hay quienes osan retarla y sufrir las consecuencias por quererle hacer juegos tontos como
 Meterse al cuarto cubículo y decir tres veces “ichibanme hanako-san, nibanme hanako-san, sanbanme Hanako-san” (primera Hanako, segunda Hanako, tercera Hanako). Algunos dicen haberla visto después de esto, puedes correr el riesgo, pero recuerda siempre a solas.

Por: Cesar G. Jimenez



miércoles, 27 de julio de 2016

El Tesoro del Torreón de Tecozautla

Horror leyenda: El Tesoro del Torreón de Tecozautla

En una tranquila mañana allá por el año de 1904, la quietud se esfumó porque había un gran alboroto en las calles de Tecozautla, Hidalgo. La gente estaba congregándose en el centro de esta ciudad porque ese día daban comienzo a la construcción del reloj municipal.

Para todas las personas era un día muy importante, los hacendados y la gente adinerada de este lugar se encontraban en primera fila, pues eran ellos los principales contribuyentes para financiar la construcción de esa gran torre que hoy día es símbolo de unión y fortaleza de todos los habitantes de Tecozautla.

A manera de superstición muchos de estos adinerados, hicieron uso de sus riquezas, en la construcción de una de las cuatro columnas que sostienen la torre, esta gente depositó algunas de sus joyas junto con monedas de oro y plata, esperando así, que el edificio adoptara fuerza y durara muchos años en pie.

Cuenta la leyenda que  cuando la construcción estuvo terminada, todas las noches entre las dos y tres de la madrugada, aparecía una mujer vestida de blanco que se sentaba al lado de las columnas donde se guardó tanta fortuna. Hay quienes afirman haber hablado con ella, pero resalta la sorpresa cuando entre las pláticas buscando voltear hacia la mujer, esta ya ha desaparecido.


Pero no falta aquel distraído que a veces cuando la mujer le llama, atiende, y al voltear ya no puede verla más.

martes, 26 de julio de 2016

El hombre del traje oscuro.

Horror leyenda: El hombre del traje oscuro.

En un camino de un pueblo de Oaxaca, durante varias noches muchos pobladores vieron a un hombre delgado, pálido vestido con un traje negro el cual estaba manchado de lodo, no usaba calzado sus pies estaban sucios y heridos, su cabello enredado,  su mirada fría se perdía en la distancia. Aparecía por las noches y desaparecía entre la bruma, en un camino hacia un viejo poblado de Oaxaca, Uno de los que lo avistaron, creyó conocerle, con cautela se acerco a él pensando de que era un indigente que necesitaba ayuda, al mirarlo le dijo:

– Buenas noches Don Roberto, ¿puedo ayudarle en algo?

El hombre no emitió una palabra, ni lo miro continuo caminando hasta perderse entre la bruma de la noche. El joven que lo había observado, camino hacia la casa de su mejor amigo, para contarle lo que había visto en el camino.

– Me acabo de encontrar con tu padre por el camino de tierra, se le veía muy mal.

– No bromees Adán, andas ebrio,  bien sabes que mi padre tiene más de cinco años muerto. Tú mismo cargaste el féretro junto conmigo o ¿ya se te olvidó?

– Sí lo sé Jacinto, pero estoy seguro que era tu padre. Su cabello canoso estaba lleno de tierra al igual que su ropa. Te juro que era él. Me aproxime a él para ofrecerle de ayuda, pero no me respondió. ¿Por qué no vamos ahora mismo y lo buscamos para que veas que es cierto?

– Ahora no puedo, tengo que cuidar a mi madre enferma. No la puedo dejar sola. Además, no creo una sola palabra de ese  cuento. Si tu objetivo era asustarme, déjame decirte que no funcionó.

Por varias noches, el hombre seguía apareciendo constantemente por aquel camino de terracería. Una mañana mientras Jacinto hacía las compras en el mercado, entro por unos de los pasillos, pero los puestos estaban cerrados continúo caminado, a la mitad del pasillo una anciana se interpuso en su camino lo observo con enojo, le dijo:

– Tu padre seguirá vagando como alma en pena, sus pies sangraran y su dolor será cada días más intenso, su traje era blanco pero su pena lo consume su alma sobre la tierra lo condena jamás descansara, no has cumplido con la promesa que le hiciste en su lecho de muerte.

– ¿A qué se refiere?, yo no la conozco.  

– Dices que cuidas a tu madre, pero la pobre permanece acostada en cama sin poder moverse, no le compras las medicinas que necesita para curarse.

– Cuestan mucho dinero. ¿Qué quiere que haga?, Tengo dos trabajos y aun así no me alcanza ni siquiera para mantenerme.

– Pero si tienes para pasearte con Zenaida, la hija del carnicero. No me mientas muchacho, yo te he visto con ella en la plaza los domingos al salir de misa.

– Bueno, también merezco un rato de diversión. Estar en casa cuidando a mi madre es un suplicio, además ella nunca me ha querido. Para mi madre sólo existe mi hermana y eso que ella ni se para por aquí.

– Como sea Jacinto, te comprometiste a cuidar de ella, Si el deseo de un moribundo no se cumple, éste regresara la tierra a vengarse o penara para siempre sombre ella sufriendo por siempre su dolor.
Jacinto, dio un paso atrás y derribo una cajas, apenado levanto las cajas de inmediato y volvió la mirada hacia la anciana que ya no estaba, el largo pasillo estaba desierto y oscuro, el camino lentamente hasta el final donde ya había más gente y puestos abiertos, se quedo parado ahí por un rato.

–Hola, Jacinto. Como estas mira qué hermoso reboso esta frente a ti, lo quiero cómpramelo amorcito.

–Hola, Zenaida.  No me molestes tengo que ir a comprar una medicinas para mi madre.

–Como que no te moleste?, no dices que esa vieja no te quiere y que ya se debería morir?, ahora que te pasa viste un fantasmas?, pues decide que prefieras ese viejo costal o yo?

–Hazte a un lado déjame pasar.

Esa tarde Jacinto llevo las medicinas a su madre y le preparo la comida que más le gustaba, le llevo de comer a su cama, le dio sus medicinas y le pidió perdón por ser tan malo con ella, del rostro de su madre solo rodaron lagrimas, mismas que el seco con su pañuelo, la abrazo prometió que él la cuidaría y estaría a su lado. El salió de la habitación de su madre, se sentó en la cocina mirando por la ventana  hacia la oscuridad del bosque, después de un rato, se puso en pie y salió de la casa, camino entre la oscuridad hasta llegar al camino de tierra, su piernas temblaban de miedo, una niebla dense apareció en el lugar, el no podía ver nada, ni las estrellas, un sonido extraño llamo su atención alguien caminaba lentamente hacia él, se escuchaba como si arrastrara un pie, a unos metros el vio una silueta negra que se aproximaba, sus ojos eran de un oscuro profundo al igual que su traje, caminaba lentamente hacia él,  se le veía pálido y descarnado pero aun así lo reconoció, las piernas de Jacinto no respondían , sintió que las fuerzas de sus piernas no respondía, cayó de rodillas, el espectro estaba justo delante de él, sollozando y temblando solo dijo:

– “Perdóname padre, he sido un mal hijo, y me olvide todo lo que tú en vida hiciste por mi”.
Las lagrimas de Jacinto caían en el tierra, la niebla comenzó a disiparse abrió los ojos y vio que el pantalón de aquel espectro se volvía blanco miro hacia arriba y vio el rostro de su padre sonriéndose quien junto con la niebla se desvaneció, Jacinto se sintió aliviado, se levanto regreso a su casa abrazo a su madre y desde ese día se dedico a cuidar a su madre
Del espíritu de Don Roberto, no se volvió a saber nada pero su hijo Jacinto le lleva flores a su tumba cada mes.

Por:  Cesar G. Jimenez.





lunes, 25 de julio de 2016

El campanario maldito

Horror leyenda: El campanario maldito

Todo comenzó el día en que el padre del convento recibió visitas. Como ya se había corrido la noticia de que ahí espantaban, la mayoría de las habitaciones estaba deshabitada. Sin embargo, el padre no estaba tan convencido de ello.

Hacía tiempo que alguien le comentó que en el campanario espantaban. Dicho suceso consistía en la aparición de un señor vestido de negro, pero él no lo creyó. Esa noche recibía a personas muy importantes del ámbito religioso y era necesario alojarlos en las mejores habitaciones. Pero cuando llegaron las personas, notó que entre ellas había alguien a quien no esperaba, lo cual, por supuesto, no le importó; al contrario, se sentía muy a gusto con su visita.

Las horas pasaron entre plática y plática, por lo que se acercaba la hora de irse a dormir. Para entonces, el padre ya tenía resuelta la forma en que se quedarían; la habitación que él ocupaba se la dejaría a la persona que llegó sin previo aviso, mientras él se dormiría en el campanario.

Así lo pensó y así lo hizo. Pronto llegó la hora en que se desearon que pasaran buenas noches, y el padre se llevó su ropa de dormir al campanario, las cuales se componían sólo de un par de cobijas. Las horas transcurrieron como de costumbre, lo que lo hacía pensar que todo lo antes dicho eran simplemente supersticiones. No había nada a qué temerle.

Esa noche el viento estaba soplando como de costumbre, sólo que en cuanto dieron las doce, empezó a arreciar el aire. No pasaron más de dos minutos, cuando se dejó oír un grito aterrador. Todos los visitantes se levantaron de golpe pensando que algo le acontecía al padre.

En vano fueron sus intenciones de subir al campanario porque el padre ya estaba abajo; no le costo demasiado trabajo detenerlos. El padre, además de presentar un gesto de horror, los cabellos blancos, sus manos le temblaban y la voz apenas si le salía:

—¡Padres, padres! ¡No vayan arriba! ¡No vayan arriba! —decía con temor.

Nadie alcanzaba a comprender lo que estaba pasando; el padre no decía palabra alguna, sólo se exaltaba cuando alguien mencionaba que iría a inspeccionar. Cuando por fin lograron calmarlo, solamente dijo: —¡Cierren el campanario! —¿Qué? —preguntaron todos.

Que cierren el campanario. No les diré qué fue lo que vi, pero quiero que cierren el campanario.
Estas palabras fueron cumplidas como órdenes, pues nadie de los presentes, ante tal escena se sintió capaz de contradecirlo.

El padre finalmente murió sin revelar qué fue lo que vio aquella noche en que sus cabellos se le blanquearon. Todos los que lo conocían siempre se preguntaron cuál fue la causa de su decisión, el porqué de cerrar el campanario dejando enmudecida a la iglesia. Pero nadie ni con el paso de los años pudo resolver el misterio. De todos era sabido que aquel padre era un hombre muy valiente, una persona que no se dejaba doblar por nada.


Los años han pasado y el padre se llevó a la tumba el secreto. En cuanto al campanario, nadie lo ha vuelto a abrir por respeto a la decisión del padre, quien se encargó de que todos le prometieran que nunca más abrirían ese lugar.

La Mujer del Barranco.(Puebla)

Horror leyenda: La Mujer del Barranco.

Entrada la madrugada, dos hombres ebrios caminaban por la calle saliendo recién de la cantina con rumbo a su casas, cuando vieron a mitad del camino una hermosa mujer vestida de Blanco, traje de novia para ser más precisos, en medio de la borrachera, uno de ellos expreso total interés por la desconocida y la siguió, pensando en no abandonar a su compañero de bebida, el otro hombre también fue detrás.

Caminaron seis calles tras ella, cantando y gritando, mientras seguían a aquella bella mujer que parecía ignorarlos por completo.

Fue entonces cuando se toparon con uno de sus vecinos, que viéndolos tan alegres, pensando en continuar la fiesta, se les unió, el alboroto fue mayor, ya con tres en la cuenta, la siguieron un par de calles más. El velador de un rancho escuchó la escandalera y en unos cuantos segundos los vio pasar frente a él con la fiesta por dentro, por más que intentó hablarles estos no escucharon, tras la insistencia del hombre en un grito desesperado pudo captar su atención, y los tres alegres compadres voltearon hacia atrás.

Queriendo ignorarlo una vez más volvieron la vista a la mujer, para darse cuenta que estaban al borde de un barranco, y la hermosa dama flotaba en medio de él, llamándolo a su lado.


Nadie sabe dar razón de aquella extraña señora, ni ¿quién es?, ni ¿de dónde viene?, lo único que se dice es que es la causante de que más de 50 hombres hayan caído en ese barranco de Puebla, hipnotizados por su belleza, y engañados con falsa alegría.